Anécdotas y exquisiteces

VW y el Escarabajo

Hay cosas que no se olvidan nunca y nos acompañan durante toda la vida. Así le pasó al exdirector general de VW, el Prof. Dr. Carl Horst Hahn. En 1946 fue responsable del primer traslado a Inglaterra de este modelo que hoy tiene estatus de culto: el VW Escarabajo. Tras una revisión de la nueva mercancía, los expertos de allí se quejaron de que el motor estaba en el lugar equivocado, de que faltaban dos puertas y de que el coche hacía demasiado ruido.
Así fue que el Escarabajo se quedó en Alemania y se convirtió en el coche de culto que hoy en día conocemos y que tanto amamos, el cual ha sido rediseñado con el nuevo Beetle.


Golfsburg

En 2003, la ciudad de Wolfsburgo se convirtió literalmente de la noche a la mañana en “Golfsburg”. En este caso se trataba de una graciosa acción de marketing para el lanzamiento del Golf V. Esta campaña salió en los periódicos de todo el mundo. El propio alcalde Rolf Schnellecke pegó algo sobre el cartel de población ubicado en la carretera federal B188 entre Vorsfelde y Nordstadt para tapar el nombre y cambiarlo a “Golfsburg”. Diez equipos de televisión, entre otros de Japón y Austria, cubrieron este importante momento. Pero no sólo lo pegaron sobre los aproximadamente 30 paneles de población a la entrada de la ciudad sino que también se vendieron suvenires de Golfsburg, desde tazas y camisetas hasta pelotas de golf. Enfrente del centro comercial Südkopf-Center se celebró una gran fiesta del Golf. Aquí no sólo se podía ver y admirar el nuevo Golf V (y los modelos anteriores) sino que también se podía conseguir el matasellos especial de Golfsburg en la oficina de correos abierta especialmente para la ocasión ante la cual llegaron a formar cola unos 5000 wolfsburgueses para hacerse con él.

 

Bienvenidos a Wolfsburgo

Me sentí aceptado por esta ciudad por primera vez  cuando volvía a casa en (casi) la primera noche del año 1955. Había comido junto con otros boy scouts en una heladería. Tenía sólo 23 años y no me importó que en la mesa de al lado hubiera unas girl guides. Me mudé de Múnich, de la preciosa Baviera, a esta ciudad  para ganar dinero para mis estudios universitarios. Allá en Baviera tras nueve años seguía siendo el forastero, el refugiado…

Pero en Wolfsburgo todos éramos de fuera, no solo los refugiados o expulsados. Al poco tiempo me di cuenta de  que cualquier persona nueva era  saludada cordialmente y se le preguntaba: “¿No te apetece participar?” – en las iglesias, clubes, partidos…. – no solo en los scouts. Y desde entonces siempre que le pregunto a los forasteros, algo que sigo haciendo hoy en día, me confirman que sigue siendo así en esta ciudad, afirmación válida para todo, también para los extranjeros. Todos son  bienvenidos en Wolfsburgo.

Por cierto, la joven  que estaba sentada en la mesa de al lado la primera noche en la heladería se convertiría poco después en mi esposa, con la que sigo casado hasta hoy.

Sobre el autor:                                                                                                               De Frank Helmut Zaddach, nacido en 1932. Empleado bancario, licenciado en Historia y Filología Germánica, profesor de Enseñanza Media y director de escuela, boy scout durante muchos años. socialdemócrata y concejal, casado, cuatro hijos y cinco nietos.